¿Por qué renegamos tanto de la tristeza? ¿Por qué necesitamos razones para estar triste?

Pasé varios días sintiendo que la tristeza me embargaba hasta el punto de tener ganas de llorar de la nada, lo que me resultaba súper incómodo.

La verdad es que ha sido un sentir con diversos grados de intensidad desde hace más de un año y estoy segura que no soy la única que ha pasado por esto en los tiempos que corren.

Cuando sobreviene este sentimiento, mi reacción habitual es intentar darle una explicación, busco las razones, y algunas veces visualizo de dónde nace esa tristeza, generalmente de una emoción que se activa por una fibra de la memoria que se toca y duele. Una herida que se siente viva otra vez, a veces en forma inesperada.

¿Y si en lugar de enfocarnos en una explicación le buscamos un sentido?. ¿Qué me quiere mostrar esta tristeza, para qué necesita llamar mi atención?

Necesito recordarme que en mí existe una niña y una madre/padre que quiere amor y brinda amor. Que abre sus brazos para contener y acoger. Que estoy en disposición de nutrirme de afecto y abrigarme del frío. Frecuentemente lo olvido, y me siento sola, entonces a la tristeza se le suma la sensación de soledad y abandono.

Qué hacer para sentirme mejor o para sentir mejor la pena y no negarla o reprimirla. La primera acción que he querido tomar es expresarla a través de esta palabras.

He visto muchas veces la película Intensamente con mi hija y cada vez que veo al personaje de la Tristeza, ella despierta en mí una empatía profunda. Nadie la quiere, menos la Alegría (qué personaje tan desagradable a ratos).

Desde la mente consciente entiendo que la tristeza es más que necesaria, pero las heridas del inconsciente vuelven a reaccionar desde el sufrimiento y se niegan a sentir.

Mi mente vuelve a querer darle una explicación, como si entendiendo las cosas todo se resolviera. Otra gran falacia de mi sistema de creencias.

A veces ayuda entender, otras sencillamente hay que renunciar a la idea de encontrar una razón.

Si cuando sobreviene la alegría sin causa aparente no te enfocas en buscarle una explicación, por qué hay que hacerlo con la tristeza.

Se valida la pena cuando hay una pérdida o cuando algo no resulta. Únicos momentos en que puedes estar triste.

¿Será porque la tristeza te detiene y te lleva hacia adentro? ¿Dos situaciones que atentan contra un sistema que necesita que produzcas y no pares?

Qué gran maestra es la tristeza, una maestra tan subvalorada.

Hoy decido abrazar mi tristeza, abrazarme en mi tristeza y dejar que me muestre lo que tenga que ver. No lo que quiera ver, sino lo que necesito observar dentro de mí.

Soltaré la urgencia de encontrar razones y dejaré que me muestre el camino. Te invito a probar contigo misma esta forma de relacionarte con este sentimiento tan poco querido.