Esta semana escuché un episodio del Podcast de @franciscajaratarot sobre el arcano de La Muerte y el mensaje me llegó de manera muy profunda y clara. Siempre se agradece la claridad de Fran, así que si aún no la conocen se las mega recomiendo.

Este 2020 es un año marcado por el sentido transformador de esta carta y para mí tiene una connotación especial ya que es uno de los Arcanos que marcan mi propio año.

Mis conocimientos acerca del Tarot son relativamente recientes. He podido conectar con sus símbolos y energía gracias a la generosa lección y el cariño que recibí de Carolina Navarrete, con quien tuve la fortuna de compartir los sábados de abril y mayo de 2019. Bajo el concepto de tiempo lineal son apenas 12 meses, pero a nivel energético yo siento que son años. Son demasiadas cosas las que han sucedido en todo este tiempo. Y no hablo sólo de la contingencia nacional y mundial, que ya es harto, sino también la de mi pequeño mundo propio, tanto interno como externo.

Una de las primeras cosas que supe cuando comencé a interiorizarme sobre el significado de las cartas es que uno tiene uno o dos Arcanos de Nacimiento, relacionados con la fecha natal, y que cada ciclo anual brinda nuevas oportunidades de conectar con los diferentes arquetipos que se manifiestan en el Tarot. En 2019 mis arcanos del año fueron La Emperatriz y El Colgado, y aún sonrío con nervio al pensar cuán evidente fue la energía disponible para mi bajo estas dos figuras, en un año en que tuve que recurrir al máximo de mi paciencia y entender que debía soltar el control sobre muchas cosas, porque la espera marcó el pasar de los días, así como también la posibilidad de conectar con toda la fertilidad y la abundancia a través de la incorporación de nuevos conocimientos y, en algunos casos, del despertar de talentos dormidos.

Este 2020 el Arcano de La Muerte me brinda su energía y pone a mi disposición la posibilidad de transitar por un potente proceso de transformación interna. Y en realidad es un tremendo desafío, lo recibo con harto vértigo al mismo tiempo que emoción. Sobre todo cuando en mis lecturas aparece mostrando que me encuentro en medio del proceso. Después de escuchar el Podcast de Francisca, tengo más claro que nunca que en este tránsito debo estar presente de manera sumamente consciente si quiero lograr la evolución y el crecimiento espiritual sobre el que he estado trabajando hace ya varios años. La tarea no es fácil, porque los viejos patrones y el modo automático de respuesta reactiva aparece cada semana. Me doy cuenta del error y supongo/espero que eso me anota algunos puntos, pero sé que no es suficiente.

Los tiempos que vivimos como humanidad nos exigen mayor conciencia, pero no podemos lograr un cambio afuera si no lo hacemos primero adentro. Decirlo es más sencillo que ponerlo en práctica, sin duda alguna. También suena un poco a frase cliché, pero el sentido común es el que prima, aunque sea el menos común de los sentidos.

Hace poco tuve un largo sueño donde mi inconsciente me mostraba que las herramientas para crecer están dentro de mí y que debo confiar en mis capacidades, algo que aún me cuesta incorporar de verdad a mi sentir y pensar. El escenario era bastante cinematográfico pero lo que más me impactó fue el final de mi sueño, al ver en el cielo, volando muy alto, una maravillosa Ave Fénix de brillantes colores. Ese mismo días tuve varias sincronicidades que reforzaron el mensaje. Y por eso también me animé a escribir algo de mi pensar-sentir sobre este proceso, en un intento de re ejercitar la pluma digital que tengo tan abandonada.

La imagen que ven acá es de uno de los primeros mazos de Tarot que tengo en mis manos. Está llena de magia y conexión con el Cosmos. Somos tan pequeños y tan grandes a la vez. Una gota de agua y un océano al mismo tiempo.

Para mí fue muy positivo conocer en 2019 los Arcanos de mi año, teniendo presente que se trata de energías disponibles y no de escenarios predestinados. Que quede claro que desde mi punto de vista el Tarot no define el futuro sino el marco de acción en que de forma consciente, o inconsciente, podemos movernos. Por ello, creo que es muy beneficioso conocer con qué arquetipos podemos conectar en forma más potente durante cada ciclo.

Para mi funcionan como un especie de recordatorio de aquello a lo que puedo recurrir cuando me siento llevada por la marea o sumergida en el caos.