Querido libro, hoy que celebras tu día quisiera dedicarte una cuantas y merecidas palabras de agradecimiento por tu permanente compañía, por la oportunidad que me has brindado de conocer mundos nuevos, por las veces en que me ayudaste a sobrellevar una realidad un poco dificultosa, por los momentos en que abriste tus páginas y me permitiste entrar en una narración llena de revelaciones.

Hay tantas cosas que quisiera decirte y creo que las palabras y mi escaso vocabulario no alcanzan para expresar todo lo que has significado en mi vida. Descubrirte ha sido una verdadera bendición, desde aquellas primeras veces en que me presentaste a personajes tiernos e inocentes, llenos de colores y de historias emotivas, hasta hoy en que las historias y las narraciones se han vuelto más complejas e interesantes.

Si pienso en mi época escolar es lejos uno de los mejores recuerdos aquellas tardes lluviosas en que me esperabas a la llegada del colegio, invitándome a dialogar con personajes un poco más adultos, algo más conflictuados e intensos. Todas las historias que hemos compartido le dieron un sentido a mi existencia: la necesidad de imaginar y una incipiente urgencia por crear.

Hemos pasado muchos momentos juntos y me has acompañado en las distintas etapas de mi vida. He recorrido varios de tus caminos y todos ellos me han ayudado a crecer, incluso aquellos que con la mirada de la madurez hoy parecen tan burdos y superficiales. Como tu amiga cercana, puedo decir que cualquiera sea la forma que adoptes, siempre serás un acontecimiento inigualable.

A veces me cuesta entender que haya personas que no congenian contigo, que no sienten despertar esa pasión que se enciende cuando estás presente, sentir tu peso, la textura de tus hojas, el aroma de la tinta, el preámbulo perfecto para comenzar a fijar la vista en tus letras, a recorrer con la mirada de un extremo a otro de tus márgenes. Todas esas respuestas físicas mientras en la mente se produce el fenómeno más maravilloso del mundo: el despertar de la imaginación.

Agradezco a tus millones de padres y madres en todo el mundo, que te han dado vida una y otra vez para acercar a la humanidad a realidades y fantasías que permiten abrir la mente y despertar a la conciencia de todo aquello que no podríamos ver si alguien no lo hubiera puesto en tus hojas.

Felicidades querido amigo, hoy y siempre, cuentas conmigo para vivir con cada página una nueva experiencia.