Para hablarte del arquetipo del Diablo me gustaría mostrarte esta representación del Tarot Mítico, donde vemos al dios Pan.

Pan es un sátiro, medio hombre y medio macho cabrío. Su figura es salvaje e instintiva, sin límites ni normas sociales o culturales que lo restrinjan. Se le asociaba a la lujuria y a la indecencia por ser considerado un animal impuro. Era bravío, amoral y natural.

Sin embargo, no era un personaje malo como lo entendemos hoy. Se dice que frecuentaba los bosques y que personificaba el espíritu fértil y fálico de la naturaleza salvaje.

Se divertía asustando en los caminos  a viajeros solitarios, pero también cuidaba rebaños, manadas y colmenas.

La historia y el surgimiento del catolicismo lo llevaron a encarnar más tarde la representación de todo lo malo que vemos en la imagen clásica de este arcano.

Su símbolo tiene sin duda alguna una enorme carga cultural de la que es difícil abstraerse.

Si buscamos un lado luminoso en este arcano, que también lo tiene, como todos, podemos observarnos e identificar si nos hace sentido dejar salir ese lado más natural y salvaje de nosotros, aun cuando esto nos genere una contradicción con lo que entendemos o creemos que somos.

Puede ser un referente a nutrir si nos sentimos reprimidos o nos cuesta dejarnos llevar por el deseo y la pasión, por ejemplo.

Su lado más oscuro

¿Qué pasa cuando se presenta en su polo de baja vibración?

Vemos la sombra del Diablo cuando caemos en la trampa de sus ilusiones haciéndonos creer que sólo existe aquello que podemos percibir desde una experiencia física material.

Bajo esta visión restringida de la realidad nos enfrentamos a vivir con mucha más dificultad experiencias tensionantes o críticas como problemas financieros, la pérdida de trabajo, una ruptura amorosa o, incluso, la partida de un ser querido.

Todo pierde sentido y la trascendencia del ser se esfuma si nos quedamos atrapados en ese espacio oscuro que vemos en el mazo Waite Smith.

El Diablo tiene más poder cuando cedemos a dejarnos puestas sus cadenas, ya sea por miedo o por fascinación, porque muchas veces para huir del vacío que supone una existencia únicamente material caemos en una intensa búsqueda para experimentar placer rápido, reiterado y compulsivo dando lugar a las adicciones y al apego extremo.

También vemos su sombra cuando en su figura proyectamos la parte inferior de nosotros, profundamente guardada en el inconsciente, aquello que nos negamos a reconocer o que rechazamos y repudiamos para proteger una autoimagen limpia y recta.

Mi experiencia personal

Actualmente estoy transitando por la energía de este arcano y lo he sentido bastante presente. No tanto desde la perspectiva de los miedos, porque esa parte me resulta mucho más familiar. Me reconozco como una persona que teme a muchas cosas y es algo que intento hacer consciente para aprender a gestionarlo y transformarlo.

Lo que he percibido a través de la conexión con este arquetipo es un lado oculto que no había visto antes con este nivel de conciencia, una parte donde percibo en mí sentimientos de baja vibración como la envidia, la rabia intensa y por qué no decirlo, hasta deseos de venganza.

Sí, me da un poco de vergüenza reconocerlo y es esta vergüenza la que me ayuda a identificar la presencia de este arcano.

No considero estos sentimientos como negativos en sí mismos, porque asumo que el abanico completo de las emociones cumple una función, sin embargo, creo que al ser inconsciente de ellos, estos van adquiriendo más poder y pulsan por salir de alguna forma que mientras más se reprima, más explosiva puede ser.

Se me viene a la mente la imagen de la atribulada adolescente Carrie, de la novela de Stephen King. Y la referencia no es casualidad, ya que muchas veces mi imaginación creó fantasías muy destructivas y sangrientas para expresar el enojo extremo que me provocaban ciertas situaciones. Sólo que las tenía tan reprimidas que me imaginaba a mí estallando y bañando de sangre al personaje que era el origen de mis rabias.

Como uno de mis arcanos personales es La Templanza, hoy me doy cuenta que a veces por sostener la armonía y el bienestar de todos en equilibrio he guardado en un cajón secreto y bajo siete llaves todas estas cosas que me pueden llegar a enloquecer de ira.

Y es esa parte la que recién aflora a partir de este ciclo que estoy transitando en compañía de este arcano.

 

¿Qué puedes hacer con esta información?

Si quieres explorar este arquetipo en ti misma y cómo ha estado presente en tu historia personal, te dejo algunas preguntas que puedes responder:

 

  • ¿Qué puedo estar reprimiendo en mí que necesito dejar salir?
  • ¿Cuánto control intento imponer en mis conductas, pensamientos y sentimientos?
  • ¿Qué tan libre me siento en espacios íntimos?
  • ¿Cómo valoro la fuerza de mi energía sexual?
  • ¿Qué espacio le doy a la líbido y al placer?

 

Taller El viaje del Loco: un mapa para explorar mi propio territorio