Cuando Edipo se enfrentó a la encrucijada nunca pensó que tomaría el camino del incesto, el dolor y la muerte. Cumplió una profecía de sangre y marcó en la memoria la tragedia de una “mala” decisión.

“Cada decisión que tomes tiene un consecuencia lógica”. La voz de mi madre grabada en mi memoria. Una segunda piel de responsabilidad llevada a veces a un extremo poco sano cuando el límite con la culpa se difumina peligrosamente.

Nubes oscuras llenan mi mente de una lluvia gris que cae en diagonal y golpea por dentro la ventana de mis ojos. Una niña con el peso del deber sobre sus hombros trata de soplar sus miedos y ahuyentar sus dudas. Algunos vuelan, otros vuelven, una y otra vez. La vista se debilita, el agua inunda sus cuencas con un líquido viscoso y turbio. Toma una decisión, dice una voz en su interior.

Cada paso que des te llevará a otro y caminando llegarás a una meta, pero en el trayecto te enfrentarás a muchos cruces. Cada decisión que tomes tiene una consecuencia lógica.

Cómo no ver la vida como una eterna encrucijada, cruzando su camino constantemente con la muerte.

No todas las decisiones tienen la misma importancia, pero cada vez que tomas una decisión es importante. Es un simple botón accionando la palanca de un Universo insondable.