En los sueños no sólo puedes acceder a contenido vinculado a tus recuerdos.
También, en algunas oportunidades, ves cosas que «sabes» pero desde otra dimensión de conocimiento. Desde el plano del inconsciente colectivo o una sabiduría cósmica.
Acá te cuento una de mis experiencias en este territorio.
En agosto de 2019 tuve un sueño en el que tomaba un taxi y pedía que me llevara a la calle Neptuno. Cuando desperté el nombre de esta deidad se me quedó grabado. Además de lo que ya sabía por el colegio y otras fuentes, Neptuno figuraba en mi mente como el personaje que aparece en la carta de La Torre en el Tarot Mítico.
En ese tiempo estaba recién entrando en el mundo místico por lo que soñaba mucho con cartas del Tarot.
Igual me puse a buscar al día siguiente en internet y aparecieron referencias que me llamaron positivamente la atención, especialmente el vínculo de Neptuno con la imaginación y los sueños. Este último nexo me fascinó.
Más todavía porque pocos días después comencé el primer Taller de Sueños y la experiencia onírica fue siendo cada vez más abundante y rica. Prestarles atención alimenta la generación y el recuerdo de los sueños (algo así como cuando le dabas agua a los Gremlins después de medianoche).
En este contexto de sumergirme de lleno en lo simbólico, tomé la decisión de ver mi Carta Astral. Algo que hace mucho tiempo tenía ganas de hacer, pero que había dilatado por simple comodidad.
En septiembre me animé a ir al Registro Civil de Providencia para pedir mi partida de nacimiento y tener al fin el dato que me faltaba, la hora en que nací.
Nunca imaginé que este sencillo trámite se extendería tanto. Vino el 18 de Octubre de 2019 y el país cambió. No me quejo y a estas alturas resulta tragicómico, pero el viernes antes de la semana en que estaría listo mi papel, quemaron el Registro Civil y, con ello, la mayoría de los documentos que estaban ahí.
Tuvieron que pasar varias semanas más para que finalmente me lo entregaran. En enero al fin pude agendar con una astróloga y entonces Neptuno volvió a aparecer.
Con mi carta astral en mano entendí que ese sueño había sido un adelanto de lo que pronto se revelaría para mí.
Tengo un vínculo profundo con la energía neptuniana, no sólo a través de mi Ascendente Piscis, sino que por la presencia de este planeta en mi carta en una exacta oposición a mi Luna en pleno eje de individuación del mapa.
¡Wow!
No se imaginan cuántas cosas pude entender después de saber esto. Tanta fantasía e ilusiones que albergó mi mente por años, durante la adolescencia sobre todo.
Honestamente me da pudor contarlas, pero alguna vez me gustaría compartirlas para averiguar si alguien más era o es tan fantasiosa como yo.
Sólo diré, por el momento, que el lado de Neptuno que se borra de la realidad también lo he vivido.
Las fantasías aún persisten. La diferencia es que en la actualidad puedo darme cuenta cuando estoy cayendo en esa trampa y comienzo a llamarme de vuelta al planeta Tierra.
No siempre hago caso altiro, pero al menos puedo verme en una dimensión distinta con este entendimiento de la energía disponible dentro de mí.
Y el lado maravilloso de esta conexión es mi relación con el mundo de los sueños. Amo soñar. Amo ese tiempo que paso dormida viviendo experiencias creadas por el inconsciente.
Y amo poder motivar a otras personas a soñar también. A comunicarse con su otro yo y entrar en un diálogo con un tremendo potencial sanador.
Hoy me siento feliz de poder crear algo concreto a partir de esta energía neptuniana.
El Diario Lunar de Sueños y la Guía con Orientaciones sobre el soñar y la Luna nacen de esta expresión que me habita.
Te pido que nunca olvides que los sueños que tienes mientras duermes importan tanto, o más, que los que tienes estando despierta.
La unión de ambos hace la fuerza.
Te invito a soñar y a anotar este año tus sueños en compañía del ciclo de la Luna.
En este enlace te dejo el acceso para descargar el PDF con la Guía y el Diario Lunar de Sueños.
¡Buen viaje soñadora, soñador!