Mi primera conexión profunda y consciente con el Tarot se originó a partir de mis inquietudes con relación a mi desempeño en el rol de madre.

Creo que de alguna manera, al nacer mi hija, hubo en mí un fuerte despertar de la conciencia, que había mostrado luces en el pasado, pero que no se había manifestado realmente en mi ser.Siendo la experiencia más maravillosa y desafiante que he experimentado es también un tránsito en que te conectas de manera directa y abismante con tu propia sombra. Todo aquello que no resolviste en tu interior antes de ese momento sale a flote, expulsado a veces con bastante violencia por la marea de hormonas y emociones que afloran tras el nacimiento de tu hije.

Hay una sensación de soledad inherente a la maternidad en el mundo moderno, de la que sólo se es consciente una vez que se vive. Y aunque con los años esa sensación va disminuyendo, creo que nunca desaparece del todo, y en algunas oportunidades se vuelve a presentar con la misma fuerza que tenía al principio.

En esta dualidad de amor incondicional y terrores extremos en que a veces me situé durante los primeros años de vida de mi hija, el Tarot se convirtió en una lámpara que iluminó una oscura caverna, donde aún habita una parte de mi niña interior, a la que he podido revisitar y despejar de temores gracias a esta poderosa herramienta.

Me preocupaba mucho tener conciencia sobre cómo mi energía y mis experiencias podían afectar mi manera de relacionarme y entregar amor a mi hija, así como también saber encontrar dentro de mí las herramientas para navegar en algunas tormentas no menores.

Fue entonces cuando la sincronía me conectó con Carolina Navarrete Thollander, quien comenzó a leerme el Tarot con una mirada psicológica y espiritual que ayudó mucho a calmar la ansiedad y la sensación de caminar a ciegas.

Tengo guardados sus informes, que atesoro como registros históricos de vivencias emocionales y experiencias que pueden servir muchísimo para releer cuando el ciclo se vuelve a repetir en esta espiral ascendente que es la vida.

En la actualidad, pudiendo consultar directamente a las cartas luego de recibir esta sabiduría de manos de Carolina, siento que con el Tarot puedo observarme y ver las situaciones desde otra perspectiva. Con su ayuda puedo desarrollar un trabajo de autoconciencia constante y conectar con mi intuición para tomar decisiones.

Por eso también sigue siendo una herramienta que utilizo para autoexaminar mi experiencia en el maternar y no sentirme tan sola cuando siento que nadie podría entender mi percepción de esta experiencia.